10 consejos antes de solicitar un préstamo


Muchas veces podemos encontrarnos en situaciones en donde nos vemos muy justos de dinero, o que directamente no tenemos la cantidad deseada para poder adquirir o comprar algún artículo (ya sea en época de Reyes, para poder dar la entrada de un piso, de un coche, etc.). Por y para ello existen los créditos. Sin embargo, si uno no entiende el funcionamiento de los mismos, puede conllevarle algún problema. Por ello, el equipo de DonCredit ha recopilado 10 consejos imprescindibles para antes de solicitar un préstamo.

1. ¿Estás al corriente de cómo es tu situación financiera actual?

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Este consejo puede sonarte a topicazo, pero no sabes lo que realmente puede ayudarte el sencillo hecho de hacer un cálculo sobre el papel en el que se desglose “cuánto dinero ingresamos al mes” y “cuánto dinero gastamos al mes”.


Haciendo este paso, habremos tenido que pensar en qué gastamos nuestro dinero mensualmente. Y dentro de estos gastos podremos dividirlos en aquellos que son “totalmente necesarios”, donde podemos incluir los gastos del alquiler o hipoteca, luz, agua, gas, comida, etc., y aquellos que son “prescindibles”, donde meteremos esas compras que no son plenamente necesarias, y que podemos tildar de «caprichos»

Una vez hayamos determinado aquellos gastos imprescindibles, te recomendamos que del dinero que “te sobra” incluyas cada mes una parte para posibles imprevistos. Gastos que no contabas tener y que pueden suponer una gran cantidad de dinero inesperada, como una avería con el coche, un fallo en la caldera, etc. Debes tener en cuenta que no todos los meses tendrás imprevistos y que, si mes a mes acumulas una cantidad de dinero importante, ¡mejor! Pero no es importante si la cantidad que puedes reunir no es precisamente alta, porque no será algo habitual.

 

2. Determina cuánto dinero vas a solicitar y cuándo vas a poder devolverlo


Estas dos preguntas tienen una importancia vital a la hora de plantearse la opción de solicitar un crédito o préstamo.


Lo primero que tenemos que valorar es la cantidad de dinero que necesitamos para adquirir o pagar ese bien en el que estamos interesados. Esta cantidad y no mas ni menos será la que tengamos que solicitar como préstamo o crédito a la entidad financiera.


El plazo de devolución es el segundo punto en el que tenemos que pensar. Y no es menos importante que el anterior. Y es que, si escogemos un plazo demasiado amplio, nuestro crédito nos puede salir realmente caro, puesto que los intereses pueden incrementarse de forma importante cuanto más tiempo de devolución exista. Y si por el contrario, escogemos un plazo más pequeño del que debiéramos, podríamos llegar demasiado justos a realizar el pago (dado los ingresos que podemos tener), y en caso de tener algún tipo de imprevisto o urgencia, no poder hacer cargo de esta como se mereciera.


Por ello debemos pensar en establecer un plazo que se ajuste a nuestra realidad. Que no sea excesivo para que el préstamo nos pueda salir rentable, y que no sea insuficiente para que podamos hacernos cargo del resto de nuestros gastos.

 

3. Sé consecuente: no pidas más dinero del que realmente necesitas


Lo adelantábamos en el punto anterior. Escoger la cantidad de dinero que necesitamos realmente solicitar para nuestro préstamo es un paso realmente importante.


Es necesario ser responsable con la cantidad que pedimos a la entidad financiera. Si solicitamos más de lo que necesitamos, tenemos que pensar que tendremos que devolverlo con sus correspondientes intereses. Algo que podría suponer, gastar más dinero del que podemos, o de lo que realmente es necesario.

 

4. Compara todas las opciones antes de escoger un préstamo

Comparar préstamos


Otro de los tips más importantes a tener en cuenta antes de contratar ningún tipo de producto financiero es la comparación.


Es posible que te parezca un consejo banal. Pero si no es el más importante, es uno que, al menos, no debes pasar por alto. Es sumamente relevante llevarlo a cabo, puesto que podemos ahorrarnos un dinero y puede que algún problema.


El “quid de la cuestión” reside en saber qué tipo de crédito o préstamo vamos a necesitar, qué cantidad de dinero es la que queremos, los plazos en los que tenemos previstos devolver el dinero, etc. Con todas estas cuestiones resueltas, tenemos que ponernos a buscar las entidades financieras que cubran estas necesidades.


Además de estas cuestiones, tienes también que pensar en qué situaciones puedes encontrarte: si no tienes nómina en ese momento, si tienes algún tipo de aval, si te encuentras en algún fichero de morosidad, etc.


Cuando tengas sobre la mesa las entidades que se ajustan a tus condiciones, compáralas. Comprueba cuál es la que menos interés tenga, la que te permita entregar las cuotas de forma más cómoda para tus circunstancias, la que pueda tener algún tipo de promoción (como una de las más populares: tu primer préstamo gratis, etc.). Una vez sopesadas todas las posibilidades, ya sabes cuál es la que mejor se adapta a ti.

 

5. Comprueba el TAE antes de firmar el contrato

Ya nos hemos advertido de que las comisiones que se fijan con la contratación del minipréstamo o crédito en el que estamos interesados, pueden ser determinantes a la hora de escoger una opción u otra, dado el encarecimiento final que puede suponer el mismo.


Sin embargo, al solicitar un producto financiero, también se te puede encarecer con otras condiciones que fije la entidad financiera: como la obligación a que se contrate algún tipo de seguro o tarjeta, algún tipo de coste por gestión, o añadirte otras comisiones con las que no se contaba.

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Es por todo esto que, antes de firmar ningún contrato, te fijes siempre en la Tasa Anual Equivalente, también conocida como la TAE. De esta manera, podrás observar a golpe de vista el precio total del producto que estás interesado en contratar. Puesto que lleva incluidos todos estos costes extras, además de las comisiones correspondientes.


6. No dejes de leer todo el contrato. Las condiciones son muy importantes


Este es otro de los epígrafes que puedes pensar que es muy “obvio”. Sin embargo, queremos incidir en su importancia, puesto en el contrato tiene que aparecer de forma íntegra todas las obligaciones a las que te expones al aceptar el préstamo, además de las condiciones y términos que se te exigen por parte de la entidad, y que deberás cumplir si aceptas.


Te aconsejamos que siempre que vayas a solicitar un minipréstamo o un crédito, o cualquier otro producto financiero, te pongas en contacto con la entidad que lo oferta para que te envíe por escrito el contrato en el que se especifican todos los apartados que te atañen.


Entre los puntos a los que tienes que prestar más atención se encuentran las políticas de impagos o retrasos en el pago de las cuotas. Deberás tener muy en cuenta estos puntos, por si te vieras en esta situación, poder calcular cuánto nos podría costar el interés de penalización.


7. Sigue con rigor las condiciones del contrato que firmes con la entidad


Es muy importante que puedas cumplir cada una de las condiciones y de los requisitos que se formulan en el contrato del préstamo o minicrédito que hayas firmado. Porque el incumplimiento de alguno de estos puntos puede suponer una penalización grave.


La sanción no solo abarca el tema económico -que puede salir realmente cara la comisión por demora-. Sino que, además, las entidades financieras pueden llevar al campo judicial tus datos si te acusan de morosidad. E incluso pueden meterte en algún fichero de imagos como ASNEF.


Préstamos y gestión de impagos

8. Retrasos e impagos. Evítalos a toda costa


Para no tener que llegar a este punto es preciso y necesario que nos organicemos bien. Por ello es tan importante solicitar unos plazos de devolución que se ajusten con nuestra realidad. Ni que sean muy ajustados para poder hacernos cargo de cualquier imprevisto que nos surja, ni extenderlo demasiado en el tiempo para que el precio final se nos encarezca.


Sin embargo, por los motivos que sea, puedes llegar a retrasarte en uno de los pagos de las cuotas. ¿Y qué sucederá? Depende. Depende de la compañía con la que hayas solicitado el préstamo.


Tienes que ser consciente que no todas se regulan bajo las mismas políticas, por lo que el precio que tendrás que abonar te saldrá reflejado en el contrato que hayas firmado al iniciar los trámites de la solicitud.


En algunos casos está la posibilidad de solicitar una prórroga del pago de cuota. En ocasiones esta opción es gratuita, y en otras tienes que abonar una comisión extra por ello. Luego hay varias empresas que directamente pasan a penalizarte por la mora en los pagos, y cuya forma de operar puede terminar también trasladándolo a los juzgados y/o reportando tus datos personales a un fichero de morosidad.

 

9. El ahorro puede suponerte un buen colchón ante imprevistos

Para intentar evitar llegar a puntos como el anterior, en donde un mes nos podamos retrasar, o incluso no pagar la cuota que nos corresponde porque nos ha tocado pagar una factura con la que no contábamos o nos ha surgido un imprevisto con el que no contábamos, nuestro consejo es que ahorréis una pequeña cantidad cada mes.


Ya os lo adelantábamos en los primeros puntos. No es necesario que tengamos que apartar una cantidad excesiva mensualmente, puesto que estos inoportunos hechos no sucederán cada semana, ni mucho menos. Pero debe ser una cantidad que, acumulada mes a mes, sea la suficiente para hacer frente a un gran gasto.


Si eres asiduo a cenar o comer en restaurantes, intenta bajar el ritmo y ahorrar el dinero de alguna de esas salidas. O si lo que sueles hacer es salir todos los fines de semana, pues intenta hacerlo la mitad. De esta manera conseguirás un pequeño colchón económico, que no te supondrá un gran esfuerzo, puesto que puedes obtenerlo reduciendo tus gastos de ocio.

 

Plantéate si realmente necesitas solicitar ese crédito


Puede que a estas alturas del artículo esta pregunta te suene a chino. Pero, ¿para qué lo necesitas realmente?


Queremos que te plantees esta pregunta para evitar que comentas una tontería, solicitando un préstamo que, a lo mejor, no es tan necesario como lo crees. Si estás contratando un producto financiero, del tipo que sea, que no sea derivado por comprarte algún capricho momentáneo.


Otro de los grandes errores que se comenten a la hora de solicitar un préstamo, es hacerlo para pagar otro. ¡NO! Esta situación te puede llevar a un bucle en el que, si te sale la jugada bien, te va a salir muy cara. Y realmente, no suele ser una opción disponible para las entidades crediticias. Aunque muchas acepten a usuarios cuyos datos se encuentran en ficheros de morosidad, suelen comprobar que la deuda no la tengan con otra financiera.

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